Los miomas uterinos se desarrollan en el músculo liso del útero. También conocidos como leiomiomas, estos tumores benignos son los crecimientos más frecuentes en mujeres premenopáusicas. Casi el 40 % de todas las mujeres mayores de 30 años tienen miomas. Sin embargo, pueden aparecer a cualquier edad y son más frecuentes en mujeres africanas. Existen numerosos tipos de miomas, con una variedad de síntomas. Además del sangrado abundante y el dolor abdominal, también pueden afectar la fertilidad.
Cómo se desarrollan los miomas
Se sabe que los miomas se desarrollan en presencia de estrógeno, lo que significa que se vuelven menos frecuentes a medida que se acerca y comienza la menopausia. En consecuencia, quienes entran en la menopausia más tarde o tienen niveles más altos de estrógeno son más propensas a desarrollar esta afección. Existen varios tipos de miomas, de los cuales tres son los más comunes. Estos tres tipos son los siguientes:
- Miomas intramurales: Estos miomas se encuentran dentro de la pared muscular del útero.
- Miomas subserosos: Se forman fuera de la pared muscular y crecen hacia la pelvis.
- Miomas submucosos: Se desarrollan justo debajo del endometrio y pueden extenderse hacia la cavidad uterina.
Todos los miomas pueden ser pediculados, separados del tejido uterino, o estar unidos directamente a él. Además de los síntomas mencionados, también pueden afectar la capacidad de la paciente para quedar embarazada.
Se considera que existe infertilidad cuando un año o más de relaciones sexuales sin protección no da lugar a un embarazo. Las mujeres que menstrúan de forma irregular, tienen endometriosis, han tenido previamente una enfermedad de transmisión sexual, son mayores de 35 años o tienen miomas presentan un mayor riesgo de infertilidad. Hay algunas razones posibles por las que los miomas afectan la fertilidad, entre ellas:
- Obstáculo a la implantación – Los miomas pueden crear barreras al desplazamiento del espermatozoide y del óvulo a través del aparato reproductor. Esto puede impedir que ambos lleguen a encontrarse o dificultar la implantación si el óvulo llega a ser fecundado.
- Reducción de citocinas necesarias – La glicodelina y la IL-10 son dos citocinas que intervienen en la implantación y el desarrollo del embrión. Cuando hay miomas submucosos, sus niveles disminuyen.
- Influencia en las contracciones – Se ha demostrado que los miomas influyen en las contracciones uterinas y provocan la inflamación del útero. Se sospecha que esta inflamación interfiere con la implantación del óvulo.
Además de afectar la posibilidad de quedar embarazada, los miomas también pueden dificultar que el embarazo llegue a término. Como resultado, quienes tienen miomas pueden enfrentar dificultades importantes al intentar concebir y formar una familia.
Cómo puede ayudarle su especialista en miomas
Acudir a su especialista en miomas puede ofrecerle opciones de tratamiento que ayuden a mejorar sus probabilidades de concebir. La embolización de miomas uterinos, o EMU, es uno de esos métodos. Con este tratamiento mínimamente invasivo para los miomas, es posible eliminarlos sin extirpar tejido uterino sano. A diferencia de los enfoques quirúrgicos, como la histerectomía, esto ayuda a mejorar la posibilidad de tener hijos. Si está intentando formar una familia pero tiene miomas uterinos, comuníquese hoy mismo con su especialista para recibir ayuda.