Vaya más allá de la histerectomía y descubra la EMU
La EMU, un procedimiento mínimamente invasivo y altamente eficaz, suele durar menos de una hora. Clínicamente comprobada para reducir los principales síntomas de los miomas uterinos, la EMU se ha convertido en una de las alternativas más exitosas a la histerectomía.
¿Le interesa conocer todo sobre el procedimiento? Haga clic en el botón de reproducción a continuación para ver el video y luego pregunte a su médico si la EMU es el tratamiento adecuado para usted.
El procedimiento de EMU
Está clínicamente comprobado que la embolización de miomas uterinos, también conocida como embolización de las arterias uterinas, reduce los principales síntomas de los miomas, como el dolor y la presión pélvicos, el sangrado excesivo y prolongado, y la micción frecuente. A menudo se realiza como procedimiento ambulatorio y el procedimiento en sí dura aproximadamente una hora. En comparación con una incisión quirúrgica más grande, la EMU se realiza a través de una pequeña punción, del tamaño de la punta de un alfiler, en la parte superior del muslo, que permite acceder a las arterias que irrigan los miomas.
La EMU la realiza un radiólogo intervencionista (RI). Los radiólogos intervencionistas son médicos con seis o siete años adicionales de formación especializada después de la facultad de medicina, que incluye una subespecialización (fellowship) tras una residencia en radiología diagnóstica. Están certificados por el American Board of Radiology. El principio de la radiología intervencionista es tratar a los pacientes con las técnicas menos invasivas disponibles actualmente, para minimizar el riesgo y mejorar los resultados de salud. Mediante técnicas de imagen modernas, los radiólogos intervencionistas pueden tratar eficazmente diversas afecciones médicas complejas a través de una incisión del tamaño de la punta de un alfiler, con una precisión sin precedentes. Esto se traduce en menor riesgo, menos dolor y tiempos de recuperación más cortos. Muchas de las afecciones tratadas con estas técnicas afectan al sistema vascular y, por este enfoque, los radiólogos intervencionistas se consideran especialistas vasculares.
La embolización de miomas uterinos comienza con una pequeña punción, del tamaño de la punta de un alfiler, en la zona de la ingle. Esta punción permite al radiólogo intervencionista (RI) acceder a las arterias que irrigan los miomas. Con ayuda de equipos de rayos X especializados, el RI introduce un catéter (un tubo pequeño) por la punción hasta la arteria uterina y lo guía cerca de la ubicación del mioma.


Cuando el RI llega a la ubicación de los miomas, se inyecta material embólico (pequeñas esferas) a través del catéter en los vasos sanguíneos que irrigan el mioma, privándolo de sangre oxigenada.


La falta de oxígeno hace que los miomas se reduzcan. El material embólico permanece de forma permanente en los vasos sanguíneos del mioma. Luego, el catéter se desplaza al otro lado del útero. Una vez que el RI ha completado la embolización de la arteria uterina en ambos lados, el catéter se retira con cuidado.
Todo el tratamiento de EMU suele durar menos de una hora y, por lo general, se realiza de forma ambulatoria.
Historial clínico comprobado
La EMU se realizó por primera vez en 1994 y cuenta con un amplio historial clínico. Cientos de miles de mujeres en todo el mundo han sido tratadas con este procedimiento.
Los estudios clínicos demuestran que la EMU proporciona una mejoría sustancial de los síntomas principales, como el dolor y las molestias pélvicas, el sangrado menstrual abundante y los problemas urinarios. Los datos a tres años del Fibroid Registry for Outcomes Data (FIBROID) indicaron que la EMU ofrece una mejoría sostenida de la calidad de vida y del alivio de los síntomas: el 90 por ciento de las mujeres participantes evitó una histerectomía, y de ellas, el 85 por ciento tuvo mejorías sustanciales en los síntomas y la calidad de vida.
¡Imagine una vida libre de los síntomas de los miomas!
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