Una de las ideas erróneas más frecuentes sobre los miomas uterinos es que son poco comunes. En realidad, los miomas son sumamente frecuentes, sobre todo durante los años reproductivos de la mujer. Las investigaciones demuestran que un porcentaje importante de mujeres desarrollará miomas antes de los 50 años, aunque no todas presentarán síntomas evidentes. En 1Fibroid, que atiende a pacientes en Manhattan, Queens y Rego Park, NY, muchas pacientes se sorprenden al saber lo extendida que está esta afección.
Como los miomas son tan frecuentes, es importante normalizar las conversaciones sobre ellos. Algunas mujeres quizá nunca sepan que tienen miomas porque estos se mantienen pequeños y sin síntomas. Otras pueden presentar sangrado menstrual abundante, presión pélvica, necesidad frecuente de orinar o dolor en la parte baja de la espalda. La variedad de síntomas puede hacer que los miomas parezcan menos comunes de lo que realmente son, pero la concientización ayuda a reducir el estigma y fomenta una evaluación más temprana.
Los miomas no son cáncer
Otro mito muy extendido es que los miomas son cancerosos o que inevitablemente se convierten en cáncer. Los miomas uterinos son tumores benignos (no cancerosos) formados por tejido muscular liso. Aunque puede presentarse un cáncer poco común llamado sarcoma uterino, no es lo mismo que un mioma típico y es poco frecuente. En la mayoría de las mujeres, los miomas no aumentan el riesgo de cáncer de útero.
Esta idea errónea puede generar un miedo innecesario. Las mujeres que reciben un diagnóstico de miomas a menudo se preocupan por la posibilidad de un tumor maligno, pero la inmensa mayoría de los miomas siguen siendo benignos durante toda la vida de la mujer. Los estudios de imagen y la evaluación médica adecuados ayudan a distinguir los miomas de otras afecciones. Hablar abiertamente con un profesional de la salud puede aclarar los factores de riesgo individuales y brindar tranquilidad cuando corresponda.
La histerectomía no es el único tratamiento
Muchas mujeres creen que la histerectomía es el único tratamiento eficaz para los miomas. Aunque la histerectomía elimina los miomas de forma permanente al extirpar el útero, no es la única opción. Los avances de la medicina han ampliado la gama de tratamientos disponibles, lo que permite brindar una atención individualizada según la gravedad de los síntomas, el tamaño de los miomas y los objetivos reproductivos.
Las opciones pueden incluir medicamentos para ayudar a controlar el sangrado abundante o reducir temporalmente el tamaño de los miomas. Los procedimientos mínimamente invasivos, como la embolización de miomas uterinos (EMU), pueden reducir el tamaño de los miomas al cortar su suministro de sangre. Otras técnicas, incluidos los tratamientos por radiofrecuencia, pueden actuar directamente sobre los miomas y conservar el útero. Para las mujeres que desean preservar su fertilidad, la miomectomía extirpa los miomas y deja el útero intacto. Conocer estas alternativas ayuda a las mujeres a tomar decisiones informadas en lugar de suponer que una cirugía mayor es inevitable.
Los miomas no siempre causan infertilidad
Otra idea errónea es que los miomas provocan infertilidad de forma automática. Aunque ciertos miomas, especialmente los que deforman la cavidad uterina, pueden interferir con la implantación o el embarazo, muchas mujeres con miomas quedan embarazadas y llevan embarazos saludables sin complicaciones. El efecto de los miomas sobre la fertilidad depende en gran medida de su tamaño, número y ubicación.
Las mujeres que están tratando de quedar embarazadas y que han sido diagnosticadas con miomas deben buscar una evaluación individualizada. En algunos casos, extirpar determinados miomas puede mejorar los resultados de fertilidad. En otros, puede bastar con un seguimiento. Es importante no suponer que un diagnóstico de miomas significa que el embarazo es imposible.
Los síntomas no deben ignorarse
Algunas mujeres creen que las menstruaciones abundantes o dolorosas son simplemente algo normal de la vida y que no requieren atención médica. Aunque las molestias menstruales pueden ser comunes, el sangrado extremadamente abundante, los ciclos prolongados o el dolor pélvico importante no deben pasarse por alto. Estos síntomas pueden indicar miomas u otra afección subyacente.
Una evaluación temprana permite contar con más opciones de tratamiento y puede prevenir complicaciones como la anemia. Llevar un registro de los cambios menstruales y comentarlos durante las citas de rutina favorece una atención proactiva. Las mujeres deben sentirse con la confianza de buscar respuestas cuando los síntomas interfieren con su vida diaria.
El conocimiento reduce el miedo
La información errónea sobre los miomas puede generar ansiedad innecesaria o retrasar la atención. Comprender que los miomas son frecuentes, generalmente benignos y tratables ayuda a las mujeres a afrontar el diagnóstico y el tratamiento con más confianza. La educación también favorece una mejor comunicación con los profesionales de la salud y una toma de decisiones más reflexiva.
En 1Fibroid, en Manhattan, Queens y Rego Park, NY, dar a conocer las ideas erróneas más frecuentes anima a las mujeres a hacer preguntas y a explorar sus opciones. La información precisa es una de las herramientas más poderosas para apoyar la salud reproductiva y el bienestar general.
Referencias
Stewart, E. A., Cookson, C. L., Gandolfo, R. A., & Schulze-Rath, R. (2017). Epidemiology of Uterine Fibroids. Clinical Obstetrics and Gynecology.
Laughlin-Tommaso, S. K. (2018). Management of Uterine Fibroids. Obstetrics and Gynecology Clinics of North America.
Bulun, S. E. (2013). Uterine Fibroids. New England Journal of Medicine.